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Los productos simbólicos se fabrican con materiales seleccionados diseñados para ofrecer durabilidad y estabilidad visual. Para mantener estas cualidades, el cuidado debe ser sencillo, controlado y no invasivo.
La limpieza debe realizarse con un paño suave, seco o ligeramente húmedo. Se deben evitar limpiadores químicos, materiales abrasivos o soluciones con alcohol, ya que pueden dañar recubrimientos, acabados o componentes estructurales. En el caso de elementos metálicos o recubiertos, una limpieza suave es suficiente para eliminar polvo o huellas.
Los productos deben inspeccionarse periódicamente durante el almacenamiento o la exhibición para detectar signos de exposición ambiental, como acumulación de humedad o decoloración. En entornos minoristas con manipulación frecuente, se recomienda implementar rutinas básicas de limpieza para mantener una presentación profesional.
No deben realizarse ajustes mecánicos ni alteraciones estructurales durante el mantenimiento rutinario. Si se detectan defectos o irregularidades en el material, los productos deben aislarse y revisarse conforme a los procedimientos de control de calidad, en lugar de ser reparados manualmente.
Estos estándares de mantenimiento están diseñados para alinearse con operaciones mayoristas profesionales en múltiples regiones, reduciendo riesgos de manipulación y garantizando calidad consistente para socios en Medio Oriente y América Latina.